No siempre se resalta suficientemente el papel crucial que varias mujeres han desempeñado en la construcción de las principales teorías y prácticas del management, a pesar de que hubo mujeres involucradas en ello desde los inicios del management moderno. Un ejemplo clave es Mary Parker Follett (1868-1933), filósofa social y consultora estadounidense, conocida justamente como la “madre del management moderno”. A diferencia de Taylor y Fayol, entre otros, Follet rompió con los paradigmas mecanicistas al proponer un modelo de gestión participativo y colaborativo.
Otro ejemplo relevante lo encontramos en Lillian Moller Gilbreth (1878-1972), ingeniera industrial y psicóloga estadounidense que contribuyó significativamente al management al enfatizar la adaptación del trabajo del ser humano, por lo que se la considera una de las fundadoras de la ergonomía. En la línea del trabajo realizado por Taylor, Lillian y su esposo, Frank Gilbreth, se dedicaron a optimizar el tiempo, los movimientos (reduciendo los innecesarios) y la fatiga de los trabajadores con el fin de aumentar su productividad. Lillian fue pionera en la documentación de los movimientos físicos en el trabajo mediante el cronociclograma (técnica fotográfica). Además, complementó este enfoque al otorgarle importancia al aspecto psicológico dentro de la organización, en la línea del paradigma de las relaciones humanas.


Otra figura pionera en el management fue justamente Joan Woodward (1916-1971), a quien está dedicada este escrito. Woodward no es solo una de las fundadoras de la teoría de la contingencia, sino además uno de los primeros, si es que no el primer gran referente femenino del management en el ámbito académico. Como destacada profesora de Sociología Industrial en el Imperial College de Londres entre 1957 y 1971, fue pionera en la investigación sobre la relación entre tecnología y estructura organizacional. Hizo aportes fundamentales a la propia teoría de la contingencia, al introducir la idea clave de que las organizaciones exitosas alinean sus estructuras internas con el tipo de tecnología que utilizan.
Lo más interesante de su enfoque es que no llegó a esta idea de forma especulativa, sino a partir de datos empíricos, mediante investigaciones académicas e industriales que desafiaron una visión del management que seguía promoviendo principios universales y aplicables a todas las organizaciones. Su legado no solo impactó el estudio de las organizaciones, sino que también la convirtió en un modelo a seguir para muchas mujeres hasta entonces poco presentes en mundos tan tradicionalmente masculinos como el management y la academia.

En este artículo exploramos su historia y su contribución a la teoría de la contingencia.
🎥 ¿Qué destacamos de su historia?
Joan nació el 27 de septiembre de 1916 en Londres. Los detalles sobre su vida personal son escasos, pero su trayectoria profesional quedó registrada. En 1936 obtuvo una licenciatura interdisciplinaria en filosofía, política y economía en la Universidad de Oxford, seguida de una Maestría en Filosofía Medieval en la Universidad de Durham en 1938. Durante la IIGM (1939-1945), trabajó como gerente senior de mano de obra en una fábrica de municiones, donde adquirió valiosos conocimientos sobre los problemas industriales. Su esposo, Leslie Blakeman, exdirector de Relaciones Laborales de Ford Motor Company en el Reino Unido, también influyó en su trabajo (Garrity et al., 2018).
Tras la guerra, Joan dirigió la Unidad de Investigación de Relaciones Humanas en el South-East Essex College of Technology entre 1953 y 1957 (Sewell and Phillips, 2010). Allí realizó sus célebres investigaciones sobre tecnología y teoría organizativa contemporánea, presentadas en Management and Technology (1958) y en su libro Industrial Organization: Theory and Practice (1965) (Denda et al., 2016). Su estudio analizó estructuras organizativas y propuso una tipología de sistemas productivos según complejidad tecnológica.


Samuel Eilon la reclutó como profesora a tiempo parcial de Sociología Industrial en Imperial College (IC) en 1957, donde investigó sobre innovación, automatización y supervisión industrial (Eldridge, 2007). Para 1969, se convirtió en la segunda mujer catedrática de Sociología Industrial en IC. Por desacuerdos con Eilon, decidió buscar mayor independencia mediante financiamiento externo (Garrity et al., 2018).

Como consultora del sector público, colaboró con el Departamento de Empleo, la Oficina de Correos y el Gobierno Británico, gracias a que su enfoque empirista le permitió establecer numerosos contactos (Garrity et al., 2018). En 1970 publicó Industrial Organization: Behaviour and Control, donde analizó el impacto del control gerencial en los trabajadores. Continuó investigando como profesora a tiempo completo en el IC hasta su fallecimiento a los 54 años en 1971, debido a un cáncer.

📖 ¿Qué es la Teoría de la Contingencia?
La Teoría de la Contingencia surge en la década de 1960 como una respuesta crítica a las soluciones clásicas y universales para la organización empresarial. Este enfoque sostiene que no existe una única forma de organizarse, sino que la estructura y el comportamiento organizacional dependen de variables cambiantes como la tecnología, el entorno y el tamaño de la organización. Investigadores como Woodward, Lawrence y Lorsch, entre otros, promovieron a través de esta teoría un modelo de management adaptable al cambio en diversos contextos, lo que sentó las bases de la gestión moderna, el liderazgo organizacional y los enfoques ágiles.
Su principal valor radica en su propuesta: desafiar dogmas universales y diseñar soluciones específicas en un entorno específico, además de impulsar la innovación y transformación en las organizaciones. Para profundizar en esta escuela del management, te invitamos a revisar nuestro artículo sobre la Teoría de la Contingencia donde exploramos en detalle sus fundamentos, aplicaciones y desafíos.
🚀 ¿Cuál es el aporte de Joan Woodward a la Teoría de la Contingencia?
“There was a particular form of organisation most appropriate to each technical situation” Joan Woodward
Con su obra empírica, iniciada en la década de 1950, Woodward quería comprobar si las empresas que seguían los principios clásicos y neoclásicos de gestión tenían más éxito que las que no lo hacían. Estos principios, defendidos por Henri Fayol y Frederick W. Taylor, proponían un modelo universal para alcanzar la eficiencia organizacional, lo que se lograba con la estricta división del trabajo, la estandarización de los procesos y la optimización de tareas simples y repetitivas.
Su trabajo de campo incluyó la participación del 91% de las firmas manufactureras del sur de Essex, y una encuesta que abordó factores determinantes como niveles de autoridad, etapas de control y proporción de trabajadores directos e indirectos (Woodward, 1966). En primera instancia, Woodward descubrió una relación directa entre la tecnología empleada por una empresa en sus procesos productivos y su diseño organizacional, pero es a partir de los datos que Joan pudo clasificar las empresas en función de la complejidad técnica de producción (unitaria, en masa, o en serie). El resultado preliminar fue que la “estructura organizacional depende de las tecnologías de producción empleadas por las empresas” (Hinings et al., 2019).

El estudio comparativo analizó cómo la tecnología, como variable independiente, influye en el control de la producción y cooperación dentro de una empresa. Según Woodward, los objetivos de una organización deciden sobre la naturaleza del método de producción o tecnología a utilizar y esto, a su vez, determina la estructura idónea para la empresa (Woodward, 1965).

La conclusión de Woodward fue que no existe “una única forma” (“One Best Way”) de organizar una empresa (Hinings et al., 2019). En lugar de ello, las tecnologías de producción en grandes lotes o en masa presentaban una fuerte asociación con estructuras más burocráticas, jerárquicas y formalizadas, mientras que las tecnologías de producción unitaria y de pequeños lotes tienen estructuras más flexibles y adaptativas. Así también, señaló que las normativas aumentan la eficiencia sólo en ciertos contextos, como la producción mecanizada, pero no en otros tipos de producción, lo que cuestiona la idea clásica de gestión.
✏️ Efecto Woodward: una influencia que pocos recuerdan
La deuda histórica con Woodward sigue vigente a 54 años de su partida. En comparación con sus colegas de la época, Woodward suele ser una figura subestimada (¡su nombre no se menciona con la frecuencia que merece!) a pesar de ser una de las primeras académicas en desafiar la teoría organizacional clásica prescriptiva. De manera involuntaria, Joan se convirtió en un modelo a seguir para las mujeres de la academia, quienes veían en ella a una profesional triunfante en un entorno predominantemente masculino.

Woodward también alentó a otras mujeres a desarrollarse profesionalmente, a través de la apertura de numerosas oportunidades y mentorías académicas. Además, gracias a su dedicación, diversidad de conocimientos y enfoque agudo, logró comprender y abordar los problemas industriales del mundo real, estableciéndose como una de las sociólogas más influyentes de su época. Cada marzo, el Imperial College de Londres organiza The Joan Woodward Lecture Series, una serie de conferencias en honor a su labor y a su legado, que todavía continúa inspirando a mujeres en el ámbito de la ciencia, ingeniería y tecnología.
“La carrera de Woodward se centró en su trabajo en psicología industrial, no en los derechos de las mujeres; sin embargo, sirvió como modelo a seguir para muchas de las que la siguieron, especialmente porque había pocas mujeres de alto rango en el mundo académico” [Colega de Woodward] (Garrity et al., 2018).
💡Take-away: ¿La conclusión Rebel?
La historia de Joan Woodward ilustra 3 reflexiones para personas en posiciones de liderazgo:
1. Ideas respaldada por evidencia: Joan no fue una académica más; fue una disruptora al demostrar de forma empírica la idea de que la efectividad de una organización es contingente al contexto, es decir, que no existe una “única mejor manera” de organizar una empresa. Y que, en consecuencia, la estructura organizacional es un “traje a la medida” del contexto. Hoy en día es evidente para cualquier CEO que la respuesta efectiva es situacional, es decir, “depende de la situación”, pero esta noción es un legado directo de la teoría de la contingencia de Woodward.
2. Puentes con el mundo pragmático: El power-move de Joan fue “bajarse al barro corporativo” en una época donde los académicos vivían en sus torres de marfil. Con una forma aplicada de hacer investigación, interactuando con fábricas y hablando con gerentes, logró situar los problemas en su contexto “real”. Creemos que una de sus mayores genialidades fue aplicar el método científico para desmantelar la ilusión del universalismo metodológico de los años 50 cuando las teorías administrativas cientificistas eran los dogmas inquebrantables; Un golpe de realidad al management tradicional. El aporte teórico-práctico generó recomendaciones aplicables y concretas, lo que incrementó su credibilidad entre los ejecutivos. La teoría de la contingencia a lo Woodward se convirtió en uno de los primeros puentes entre la teoría y la práctica.
3. Abrir camino a otras mujeres: En una época dominada intelectualmente por hombres, Woodward logró reconocimiento internacional por sus ideas. De hecho, fue la única mujer invitada a una famosa conferencia de expertos en teoría organizacional en Cape Cod (USA), en los 60. Solo imaginar la escena es interesante: una sala llena de hombres y ella. Creemos que esos son los ejemplos simbólicos donde mujeres abren camino para las mujeres que vienen, en este caso, en la academia. Joan hoy es recordada como un modelo a seguir para las mujeres en ciencia, ingeniería y gestión. Pero su legado va más allá de la academia, porque lo que Woodward realmente demostró, es que el talento no tiene género.
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Francisco de Lara - Sebastián Balmaceda - Javiera Díaz
Para seguir leyendo...
Woodward, Joan. (1958): Management and Technology. Londres: Her Majesty’s Stationery Office.
Woodward, Joan. (1965): Industrial Organization: Theory and Practice. Oxford: Oxford University Press.
Woodward, Joan. (1970): Industrial Organization: Behaviour and Control. Oxford: Oxford University Press.
Eldridge, J. (2007): “A Tract for the Times: Joan Woodward’s Management and Technology (1958)”, Historical Studies in Industrial Relations, 23/24, 181-207.
Sewell, G. & Phillips, N. (2010): Introduction: Joan Woodward and the Study of Organizations, en Technology and Organization: Essays in Honour of Joan Woodward by Phillips, N., Sewell, G. & Griffiths D., Research in the Sociology of Organizations, 29, 1-311.
Denda, E., Paolini, N. & Tirachini, B. (2016): “Three Women in the Administration: Lillian Moller Gilbreth, Mary Parker Follett and Joan Woodward”, Ciencias Administrativas, 7, 57-65.
Garrity, C., Liguori, E.W. & Muldoon, J. (2018): “Woodward’s aegis: a critical biography of Joan Woodward”, Journal of Management History, 24(4), 457-475.
Hinings, B., Cattani, G., Kaplan, S. & Vikkelso, S. (2019): “Classics of Management and Organization Theory: The Contingency Approach”. Talking About Organizations Podcast.